Entré como sultan y salí como califa

Carta a: P. d´H de T
European Pension Committee

Madrid 14 de febrero de 2017

Guarida en Marruecos

Cher ami. Cher vieux renard.

Salí temprano y no pude despedirme al alba. Te agradezco las atenciones que me dispensaste, el regalo de tu amabilidad, el convite a la mesa y la intima charla alrededor del humo de aquel “Romeo y Julieta nº3” en RMAAUM. Recuerdo como una exquisitez  la sesión de música que preparó  Nazhay.

 A la postre, ya en mi habitación, en la noche

se presentó en sueños una mujer hermosa y seductora, de cabellos largos, con manos de carnero, bañándose desnuda en la habitación “Sultan”. Era Aisha Kandisha. Consiguió volverme loco e incluso en un golpe de luz se convirtió en djina como una anciana sin dientes, pelo largo y sucio, despeinada y con una mirada cruel.

Esta mujer me dice que está muerta, que en la Antigüedad se enfrentó a los portugueses. Invade mi cama y me advierte de que no viaje a Mazagan. Todo se convierte en un mar lleno de ángeles. El Paraíso se queda vació. Su mano peluda agarra y aprieta mis partes íntimas insistiendo en si me dirijo a El-Jadida, matará a todos aquellos con los que he convivido durante los últimos siete días.

Como rehén de tanta belleza y miseria,  ella se baña en la noche en la piscina y, al salir desnuda, brillando a la luz de la luna, con el pelo largo y mojado como una djina me advierte de que la muerte de todos ellos será causada por una lluvia de pescado.

Contra el hechizo de Aisha Kandisha, me levanté sobresaltado pensando en usted, en Nazhay y su familia, en Hicham Haj el empresario de telas, Rachid el agente de aduanas y en el Sr. Moulay Hafid El Alam y cambié mi destino para continuar viaje a Fez. Aún hoy, pasados largos siete días en absoluta soledad, no quiero saber porque El-Jadida es paraíso perdido.

Viajo a Bruselas el 22. Te dejaré en tu oficina “el último libro” de mi amigo Oliver Stone, con nota manuscrita en una de las páginas sobre “Medicare”. Y a la guarida de Marruecos te mando un presente de tu querida España. Espero y deseo volver a verte sano y a salvo.

Tu amigo, el antropólogo libertario.
Chicho Valentino de Ringholm Lezcano

Nota: Dime si tenemos piso franco en Bruselas.

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El mar rebota en el ocaso

te

El mar rebota en el ocaso. Una línea dibuja el horizonte y las murallas, los muros, las paredes, las puertas y las verjas regresan a las casas. Al otro lado de la cerradura la noche aproxima las estrellas. La calma de un té caliente no cede al optimismo y cuida el desánimo.

Es necesario potenciar imágenes paradigmáticas de la experiencia y de la vida cotidiana, muchas de las cuales tienen que ver con la experiencia de las cosas, de los utensilios, del hogar y de los lugares. Recordar aquí la hora del té en Ascot a los sones de las llamadas a los rezos en un día tan extraño en Washington me hace pensar que los cambios políticos son fecundos no sólo cuando son estructurales sino también infraestructurales y compaginan las dos dimensiones: la vida pública y la vida personal, la cotidianidad y las relaciones con los demás.

A la intemperie de este desamparo nihilista y tecnológico de sobrexposición, se encienden millones de terminales con la conectividad más potente para empezar el “prime time” de miradas, soledades, cercanías, silencios y clicks buscando el sentido de la vida, destino trágico de la razón humana. A veces no siento la emoción, ni el estado de ánimo, de esta contradicción que es vivir, que es la pérdida continua del presente y la apertura al abismo del futuro.

Esta carnicería debe terminar ya. Somos una sola nación, y su sufrimiento es el nuestro. Sus sueños son nuestros sueños; y sus triunfos serán nuestros triunfos. Tenemos un mismo corazón, un hogar y un glorioso destino.  Donal Trump

Sudor. Sangre. Muerte. Lágrimas. Como perseguido por el resumen de una fiesta nacional española, de una zarzuela, de un amor imposible me aúpo a la resistencia, la proximidad y la sencillez como método ontológico, de ser y estar en mil mundos. Esperemos que la vida corriente no siga siendo menospreciada con tantas palabras.

Escrito en Café Maure – Jardin Des Oudayas, el día de la toma de posesión de Donald Trump como presidente de los Estados Unidos.

Una cuña potencia el amor

Oscar Di Montigny y Activate Google. Las cuñas de Chicho Valentino
Oscar Di Montigny y Activate Google. Mis cuñas

En este presente siempre conectado de relaciones y convergencia digital, donde todo es prioritario y nos enfrentamos a un estado de shock continuo, necesitamos crear unos parámetros personales que nos ayuden a construir una manera de vivir, trabajar y dirigirnos por los caminos del mundo y los senderos de nuestras entrañas.

Los que afrontamos las dificultades del presente utilizamos la cuña como máquina simple de amor. Técnicamente es un doble plano inclinado portátil pero visto como utensilio diario sirve para hender o dividir cuerpos sólidos, para ajustar o apretar uno con otro, para calzarlos o para llenar alguna raja o círculo. La cuña es un magnífico elemento de inflexión que ayuda a conectar y sostener personas en el día a día.

Adecco y Chicho Valentino Chicho Valentino y Oscar Di Montigny. O al reves

Energía, tensión, estímulo, reflexión y aprendizaje se juntan en una poderosa historia de vida cuando pones una cuña en tu vida. De hecho yo soy la cuña de mi propio estilo y con ella supero las dudas, las críticas y el rechazo, me mantengo fiel a los principios universales y cuando las dificultades arrecian pido ayuda.

La cuña es el objeto pequeño mágico que me ayuda a construir la narrativa transmedia a través de los canales digitales y sociales para contar mi historia y crear la marca personal. Una “cuñita” define la propia identidad al tiempo que construye tu legado.

¿Qué o quién es tu cuñita?, y lo más importante; ¿Para qué llevar una cuñita todos los días en tu bolsillo? La mía se llama #Activate, para ser historia de un emperador en Lavapiés. Love Chicho

Escrito en La Terraza del Círculo de Bellas Artes por Chicho Valentino en compañía de Giancarlo CALIGARIS, el día que Donizetti prologa el World Business Forum en un canto a las nuevas historias contemporáneas de Oscar Di Montigny, Valeria Scapin, Margarita Alvarez, José Miguel Espinar, Ivan Ortenzi, Carsten Hoffmann, Francisca Buján, Enrique Vessuri, Nicolas Castro, Sergio Ramos, Irina Ghinea, Olivia Down Music.

De West Point a Los Ángeles

Chicho Valentino con el sobre

En el regazo del monstruo alado ella deja pasar el tiempo para construir un discurso narrativo naíf

A veces te nutres de recuerdos mortales y descubres que puedes vivir con los ojos abiertos y los miedos dormidos. Busco cuerdas que calmen esta nostalgia de caricias, un armazón musical que resuene ecos de ella como única misión posible para consagrar un ritual de piernas en una mirada subyacente. Por debajo de esta apariencia hosca, mi sonrisa enmascara este rictus perpetuo de ruina en un mundo de color y maquillaje. No termina la ficción y comienza la realidad como parte de la misma historia. Ella es un argumento inagotable y autosuficiente de la irresistible telenovela de esta variable invención. Un laboratorio de semiología aplicada que actúa sobre el sinsentido de la vida en un movimiento que renace en el amor.

La experiencia Americana en la academia militar de West Point con Ray Mabus es la alegría de un “campus” lleno de uniformes teñidos de verdor. Una desnudez sobre la gran alfombra de hojarasca que no remueve indiferente el viento. ¿De que sirve madrugar si no sueñas con vivir?

Picea Chicho Valentino Bandera Chicho Valentino

A veces no soy el regalo de una mirada complaciente sincera. Es tiempo de dejar atrás ese paradigma de desierto donde el pensamiento fiscaliza esta presencia mental de ella.  Ahora llueve y mi mirada va de espaldas, olvidando el eje del horizonte, cerrando costuras del alma y abandonando este cuerpo empapado de ella. Se me van los días en ganar la vida.

En el trayecto de San Francisco a Los Ángeles sueño en REM, y la veo esplendorosa corriendo por las aguas de un océano cálido. ¿Seré capaz de descubrir la teoría del todo o ese conjunto de simples ecuaciones que expliquen el fenómeno de la existencia de un amor mudo?. Aquí, ella es la orilla Sur de mi Norte. Somos río, tierra y América.

Te amo Lady Laura.

Escrito en la sala British Airways Oneworld Business Lounge por Chicho Valentino el día que John Kerry preside la ceremonia de izado de bandera en la embajada de EE UU en La Habana

En el museo, la vida se viste de conciencia y cuadros

Vivir en el Ritz al amparo de Velázquez y Picasso, es participar de la historia y el firmamento de Madrid. La moda debe proponer creaciones buenas para la calle y todo tipo de colas, incluida la del Prado. Ser efímero en este mundo de miradas, esperas, moda y ostracismo es una victoria.

«Sala de las Meninas», Museo del Prado, Madrid, mayo 2015
( Mejor mes para realizar una visita al Museo del Padro es enero)

Tras el lujoso escaparate del museo se esconden japoneses, italianos, franceses o estadounidenses vestidos a rayas y cuadros con fulares, camisas y hasta las prendas más íntimas.

Tallarse de madera como liturgia, mito y creación en un ejercicio de esbozo, figurín y pintura. Competir en miradas en un museo no es cosa fácil. Podemos reunir las claves del retrato de corte perfecto, porque una de las bases sobre la que se sustenta la obra es la profundidad eternamente permanente y la atemporalidad intrinseca sobre el devenir de la historia. Nunca se llega a la perfección cuando todo se mueve hacia lo exquisito. Y es por eso por lo que hay que cuidar las formas en el vestir en la visita al museo. Como visitante frecuente nunca visto como la obra. Vestir de un tono ocre u ocráceo es la forma más adecuada para empastarse en el ambiente museístico.

Autorretratarse con el guardadamas, el albacea, el liliputiense, la enana y las meninas es la independencia, el espejismo al que no quiero renunciar. Todo lo que he ideado se ha basado en mi decisión autónoma, a veces incluso arriesgada y temeraria de ponerme delante del marco para intimar con la Infanta.

La conciencia se despliega como un universo en mi mente y obligado por las circunstancias lucho contra el peligro del ensimismamiento. En la sala, los personajes y los recuerdos me acechan escondidos en sombras gritando su nombre. Buscando las voces me persiguen ansiedades en forma de amor postraumático delante del cuadro. Mi fragilidad alrededor del cuadro.

_Chicho Valentino: ¿Qué hago con ese amor que no encuentra sus palabras, su ayuda, su presencia como regalo, ese tiempo embriagado de bailes y caricias como lluvia y granizo para el alma?.

_Infanta Margarita: Chicho, toma el búcaro de arcilla y mastica e ingiere la pócima de la conciencia.

Escrito en la «Sala de las Meninas», Museo del Prado. Madrid, mayo 2015 el día en que los enfrentamientos estallan en Burundi tras el golpe de Estado.

Marinero de luces y sombras

marinero
Chicho esperando a la lavandería

Bajé a la profunda sombra del inframundo de Hades y hoy afloro entre la muerte como Joel Rosario en su Tonalist galopando hacia el Olimpo.

Dice el poeta que inventar un lenguaje que borre el universo, sería la perfecta huella que se escribe con el alma agotada. En Londres me siento como un lord esperando el tren de ella como genio, figura y elegancia. En la mañana de Clerkenwell Road mi cerebro es proporcional a mi sexo. Aquí, tal lejos y tan cerca me siento marinero de luces cruzando la bahía, mecido en olas de plata, como hombre en estado puro por la izquierda. Aquí es más denso el reconocimiento de esa mujer “mediterránea celta andalusí”, mujer ciudadana del mundo. Olé!!

(INT/DIA. Está fresca la mañana…  Cuando pienso en un paraíso fiscal pienso en Liechtenstein. Cuando pienso en un paraíso pienso en el Caribe. Cuando pienso, es en ella… A veces cierro los ojos y siento que estoy en su mundo de coral y peces de colores. Y a veces, es bueno quitarse las lentes y demostrar que las luces acompañan silenciosas el corazón enfrentándose a las resistencias, a los fantasmas de la época.

A veces los pasillos de los hoteles son un hervidero de cosas raras por la mañana. Necesito un modo de ser incertidumbre, una convicción básica enclaustrada. Los viajes terminan. Somos un nuevo punto de partida. A veces tienes que echarte a la lavandería.

El sabor del amor es dulce cuando los corazones como el nuestro se encuentran.¿Qué te parece si apagamos el móvil y lo dejamos todo en una sutil caricia de amor?. Amor es la génesis de la respiración en un día de lluvia al lado de ti.

Escrito por Chicho Valentino en Clerkenwell Road