El premio

31 diciembre 2015

Bombo

Voy por la vida buscando estar contento mientras el reloj hace tictac. Las emociones primarias que impulsan los mercados financieros con el miedo y la codicia no me obsesionan. Prefiero educarme en el golf que entretenerme salvando el mundo. El mundo es lo que es.

Me siento cómodo mientras opero en un estado de incertidumbre donde las expectativas son limitadas. Soy lo suficientemente solvente como para pagar mi tren de vida, pero: ¿vale la pena comprar, invertir o perseguir sueños de vapor?. Para mí lo más importante ha sido forjarme un nombre que me ayuda a diversificar mis fuentes de ingresos. Tener dinero no garantiza la felicidad, el amor o la salud, pero hace la vida más fácil y agradable en estos momentos de tensión. El dinero es una herramienta crítica que resuelve el gran desafío de pagar las facturas de la vida.

Ahora solo quiero rodearse de árboles, mar, animales y personas con ideas afines y centrar mi energía mental en no temblar con lo que viene. Sé que puedo tener todo lo que quiera si me aproximo a ello con una mentalidad basada en el amor y la abundancia. Aquí, en la fuente de mi destino.

No hay miedo. Apuesto por mí, porque yo soy el niño, el bombo, el número. El premio.

Escrito cerca de un whisky con soda al lado de la Fuente de los Cuatro Ríos, en la Piazza Navona de Roma por Chicho Valentino el día que el año termina.

A %d blogueros les gusta esto: