En el museo, la vida se viste de conciencia y cuadros

21 mayo 2015

Vivir en el Ritz al amparo de Velázquez y Picasso, es participar de la historia y el firmamento de Madrid. La moda debe proponer creaciones buenas para la calle y todo tipo de colas, incluida la del Prado. Ser efímero en este mundo de miradas, esperas, moda y ostracismo es una victoria.

«Sala de las Meninas», Museo del Prado, Madrid, mayo 2015
( Mejor mes para realizar una visita al Museo del Padro es enero)

Tras el lujoso escaparate del museo se esconden japoneses, italianos, franceses o estadounidenses vestidos a rayas y cuadros con fulares, camisas y hasta las prendas más íntimas.

Tallarse de madera como liturgia, mito y creación en un ejercicio de esbozo, figurín y pintura. Competir en miradas en un museo no es cosa fácil. Podemos reunir las claves del retrato de corte perfecto, porque una de las bases sobre la que se sustenta la obra es la profundidad eternamente permanente y la atemporalidad intrinseca sobre el devenir de la historia. Nunca se llega a la perfección cuando todo se mueve hacia lo exquisito. Y es por eso por lo que hay que cuidar las formas en el vestir en la visita al museo. Como visitante frecuente nunca visto como la obra. Vestir de un tono ocre u ocráceo es la forma más adecuada para empastarse en el ambiente museístico.

Autorretratarse con el guardadamas, el albacea, el liliputiense, la enana y las meninas es la independencia, el espejismo al que no quiero renunciar. Todo lo que he ideado se ha basado en mi decisión autónoma, a veces incluso arriesgada y temeraria de ponerme delante del marco para intimar con la Infanta.

La conciencia se despliega como un universo en mi mente y obligado por las circunstancias lucho contra el peligro del ensimismamiento. En la sala, los personajes y los recuerdos me acechan escondidos en sombras gritando su nombre. Buscando las voces me persiguen ansiedades en forma de amor postraumático delante del cuadro. Mi fragilidad alrededor del cuadro.

_Chicho Valentino: ¿Qué hago con ese amor que no encuentra sus palabras, su ayuda, su presencia como regalo, ese tiempo embriagado de bailes y caricias como lluvia y granizo para el alma?.

_Infanta Margarita: Chicho, toma el búcaro de arcilla y mastica e ingiere la pócima de la conciencia.

Escrito en la «Sala de las Meninas», Museo del Prado. Madrid, mayo 2015 el día en que los enfrentamientos estallan en Burundi tras el golpe de Estado.

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