Conciencia de seguridad y terror en Francia

12 enero 2015

Conciencia

¿Quién controla mi conciencia?

Los acontecimientos de terror en Francia la semana pasada, pueden haber ayudado a algunos a iluminar ese desafío mortal que impone a nuestra sociedad dos requisitos contradictorios y cumplidos que conciernen directamente tanto a la prensa, como a la clase gobernante, si queremos afrontar este peligro mortal del terrorismo o micro-guerra. Me refiero, primero, a la  necesidad de mucha más información pública; y, segundo, al mayor secretismo oficial.

La propia palabra “secretismo” es repugnante en una sociedad libre y abierta.  Los peligros del “oculta-miento” y este viejo y grave peligro de la necesidad anunciada de un aumento de seguridad sera aprovechado por aquellos ansiosos para expandir su significado a los límites de censura oficial y ocultación.  No quiero con esto que ningún miembro de la Administración, ya sea de alto o bajo rango, civil o militar, interprete mis palabras aquí como una excusa para censurar las noticias, sofocar la disensión, encubrir errores u ocultar de la prensa y el público los hechos que merecen conocerse.

“La primera tarea del arte de gobernar es destruir este gobierno invisible, contaminar esta alianza terrible entre los negocios corruptos y los políticos corruptos”  Theodore Roosevelt

Vivimos en una radiación ionizante invisible, donde los hecho se dilatan en la información sesgada para minimizar el dolor de una sociedad afectada e infectada. De esta manera, la duda, los pensamientos, se convierten en extraña locura que vaga por los cerebros, como un puñetazo de invierno en la boca del estómago sin beneficio para el que lo observa desde el exterior.

Dice el poeta, que hay terrores sin tacto y otros sin sentido, los unos a pesar de haberse tocado, y los otros a pesar de haber vivido. Esta invasión bacteriana de terror y sin sentido se adentra por la materia, por la electrónica, por los multidispositivos con pantallas táctiles y aflora en el recuerdo traumático acontecido sin llegar a acceder a la parte inconsciente más oscura del hecho irreversible.

Dejemos de ser nosotros para imaginar que existimos. Love Chicho

Escrito en la biblioteca de la primera planta de “The White House” por Chicho Valentino

A %d blogueros les gusta esto: