Dormidos o abducidos

10 julio 2014

¿Estamos dormidos o abducidos por el fútbol, por el amor, por la guerra?

Mientras Scolari y Di Stéfano se van con Dios, el ejército hebreo ordena una ofensiva contra Gaza para frenar los cohetes sobre Tel Aviv. No conocimos a Alfredo di Stéfano pero amamos la pasión y el amor por el #fairplay y el honor que representa. El poeta piensa en dejar la poesía y dedicarse a narrar fútbol los fines de semana; tal vez, volver a jugar. Ahora todos estamos en el filo de la navaja en Cisjordania.

La vida es una batalla épica, una lección magistral de habilidad, tenacidad y elegancia. Soy mi leyenda, mi entusiasmo y mi próxima hazaña. El trastorno mental no debe ser suficiente prejuicio para seguir queriendo a las personas. Me levanto para ganarme el respeto. Adquiero confianza, devuelvo lealtad y aprecio la honestidad. Me crezco ante la adversidad de un día cualquiera. No soy un efecto o una causa perdida. Sigo siendo el rey y la inestabilidad de mi inviolabilidad hace de mi un ser humano.

Hay cosas que es mejor no guardar, buscar o saber. Ser un ignorante de “ella” me catapulta a un cielo infinito de posibilidades. El amor claro y el chocolate espeso. Hay días en que “ella” vuela por mis sueños y despierta en mí a ese otro que sólo “ella” ama. Puedo extrañar sus ojos en mis brazos, sus piernas hablando. O extrañar el hombre que se volvió loco con su peinado, aquel que fue deseado como inhóspito. Al poeta le gustaría ser confesión que callan sus labios y que dan sentido a sus besos.

Quedarme solo con mis pensamientos en la sala Jacques Cousteau del URH es encontrar mi paraíso acuático perdido y la mente en su propia morada. A veces pienso que estoy de paso y que nada ni nadie fue, es o será mío. A veces pienso sobre mi DAFO. Las buenas ideas están muy lejos de los buenos negocios y tengo que hacer algo para recortar los costes fijos del amor. Entre el amor estratégico y el cariño táctico me quedo con los besos de ellas.

No es conveniente salir en las portadas de los periódicos. No quiero ser modelo para nadie. Tengo derecho a que mi vida no sea impecable y debo ser cauteloso acerca de lo que aparento ser. Me gustan las mujeres maduritas que se arreglan, se pintan el ojo y se perfuman, de hecho he tenido una experiencia paranormal con una señora. Creía que las mujeres me querían por mis ojos, no por mi culo y me preocupa la ailuromania de amor excesivo que se tiene a los gatos en la sociedad actual.

Puedo ser un personaje o una situación complicada en un contexto de amor extremo y quizá porque tengo esta enigmática y laberíntica belleza es necesario que alguien sople mi corazón. No estoy agotado, no estoy dormido. Estoy contento, estoy abducido.

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