En las praderas de Chasquivil

29 junio 2014
En las praderas de Chasquivil en Tucumán, la verdad tiene el precio de cobrarse en sonrisas y pagarse matando ilusiones. En los largos periodos de trabajo, terminamos por entendernos con largas y sostenidas miradas de rumiante. La variedad genética del ganado bovino criollo argentino, aislado geográficamente en estas praderas, es un hecho sin precedentes que tenemos que controlar. Este ADN de hombres y animales es un amor extraño entre el tiempo, el espacio y el trabajo.

Pedro Karif, Lamberto Gónzalez y Chicho Valentino en Chasquivil

En las praderas de Chasquivil en Tucumán, la verdad tiene el precio de cobrarse en sonrisas y pagarse matando ilusiones. En los largos periodos de trabajo, terminamos por entendernos con largas y sostenidas miradas de rumiante. La variedad genética del ganado bovino criollo argentino, aislado geográficamente en estas praderas, es un hecho sin precedentes que tenemos que controlar. Este ADN de hombres y animales es un amor extraño entre el tiempo, el espacio y el trabajo.

Y hasta las espuelas dicen que canturrean cerca del Siambón, entre dulces y arándanos. Fernando Prats

El animal puede recorrer 76,6 km, pararse fuera de la manada y balar sin sentido su canción.  Pero falto al amor cuando intento complacer al animal. Me traiciono al fustigarlo para que trabaje como yo quiero. Desde la cabalgadura es una delicia mirar a los animales cruzar la quebrada del río La Hoyada mientras te haces el loco acariciando la barba a la severidad, la tristeza, la melancolía y la estupidez en esos largos períodos de gritos, silbidos y soledad.

En estos espacios de tránsito, donde la amistad se riega con una “Quilmes” de felicidad, somos las mil piezas de un puzzle que amalgama memorias y amores escuchando el murmullo inquieto de los pastos. Tanta pradera, tanto tiempo hacen de nosotros hombres con tierra en el corazón. Aquí no luchas por una mujer que no viene a cuento, todo lo bello y lo peor pasó. Aquí no soy una urgencia en su anhelo. Aquí la luna es luz, no la pretensión de recitar poesía a un animal.

Sin poesía la luna solo es luna. Francisca Pulgar

En la circulación de estos vientos húmedos es inevitable el olor de tipas, laureles, orquídeas, bromélias y claveles que recuerda el destino de un amor contrariado sin luz de luna.  Ella, en aquellas noches de besos, decía que la lluvia combinaba perfectamente con nuestro amor. Ahora es inútil olvidar aquella oscuridad llena de besos. Ahora sin ella no hay clemencia en mi dolor. Ahora tengo tiempo para mirar el cielo e inventar una nueva historia a esa estrella que amé en la vida y que brilla y viene clareando en la esperanza, en el milagro de una fiesta de vino y baile.

Escrito en la sala Lev Vygotski del URH por Chicho Valentino

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