A un paso del demonio y a dos cuadras de Europa

25 mayo 2014

A un paso del demonio y a dos cuadras de Europa

Llegar a Europa en este momento decisivo fue una búsqueda a un paso del demonio y a dos cuadras de Dios. Alterado por la ingente cantidad de eurodiputados preparados para vivir de este cuento de institucionalidad y democracia soy una nebulosa de momentos. Mientras Marie Le Pen se prepara para coronarse como líder populista en Francia, la honorabilidad de Magdalena Álvarez está en entredicho en España.  Es interesante ser el centro del universo el día que tienes el sufragio europeo entre las manos. A veces pienso que el “efecto Europa” nos llevará a la caricatura más soft desde las trincheras de Ucrania a las vallas de Melilla. Vivimos en una sociedad mediocre donde la gente quiere ir un paso por encima de la basura.

A veces pienso que ser anacoreta a la orilla de un rostro de sombra y vacío leyendo a los Tesalonicenses en Polonia es una herencia de la Alemania que Peter Englund podría relatar de manera espeluznante. Yo no estoy loco. Me han robado las máscaras que moldeé y lucí a lo largo de los años en Andalucía. -¿Y ahora qué puedo hacer?. Tratar con normalidad el verdadero rostro, proteger el intestino y curar las diarreas, hidratarme, cicatrizar y regenerar la piel más castigada con un poco de barro verde de Malta.

Tengo una idea delirante que me vuelve invencible e invulnerable. No es una idea sociópata.  Es un latir continuo en un estómago de vaca rumiando la escasez de los pastos de Grecia. Soy el héroe que se resiste a ser mujer. Ser yo mismo será la forma de amar. Yo no me resisto a ser yo al otro lado del océano Atlántico donde los toltecas prenden la mente humana. Estoy soñando y mi sueño no es verdadero. El sueño continua, el espejo está frío y todo lo que está dentro del espejo no soy yo. Hay un mar de fondo que resuena a madera, a cuerdas, a monedas de oro y piratas feos.

Hoy me levanté de esa cama fría pensando que no nos ponemos de acuerdo y Europa me sorprendió con un desayuno de mil papeletas con mil nombres desconocidos. Últimamente pienso en esa unión como el espejo donde solo se reflejan bellas estrellas. Miro todos estos soles y lunas y estrellas y firmamento y todo me habla de gente caminando por encima de las olas de los mares buscando una isla de salvación. Y mis únicos pecados en todo esto, es ese sentimiento frívolo y la fascinación morbosa que tengo por la mujer infinita a un paso del demonio y a dos cuadras de Dios.

Aupa Atleti

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