Resurrección de miradas

20 abril 2014

Miradas en el camino

Borrador 3

He pecado contra el decoro y eso me hace sentirme vil. Dios resucitó en mi y yo demuestro la gratitud por los amigos, pero con ella mi vida es como el diluvio universal. Ella inunda mi mundo por inducción, instigación y persuasión. A veces me despierto en la noche gritando su nombre. Resucitar no es nada del otro mundo cuando me gustan todas las miradas que recuerdo de ella, cuando muchos días me las pongo en los pies y me voy a caminar. Sin sus ojos, sin su voz, ni su consuelo ella riega de lluvia inocente mi corazón, me guía por los anchos valles del amor y yo ilumino su camino.  Solo escribo para apagar ese fuego que me regaló en el primer mordisco.

De ella no espero el lujo de un cuarzo blanco, ni agua de mar, ni eclipse lunar. A veces pienso que ella se enfrenta al amor como si fuera una hoja de Excel, no como una valla o un lienzo en blanco en el que poder ver los campos misteriosos donde destruí su amor por mi como un kamikaze. Necesito frenar este espíritu rosa de mi vida. La vida es dura y conviene mirarla en su conjunto.

Cuando eres generoso desde el valor de las heridas curadas la vida te compensa. Y aquí radica la intención de crear sin límites, abrir sistemas de pensamiento y generar recurso para llegar al centro del “soy”.  Elegir quien soy es el verdadero viaje.

!Ojalá pudiera olvidar lo que he sido, o no recordar lo que ahora debo ser!”  Ricardo II,  Shakespeare 

Somos afluentes de cepas y palabras.  Nuestras raíces, muy en el fondo, comparten el mismo magma nuclear, y los volcanes nos arrojan las mismas cenizas. Le mande mil mensajes de trueque por todas las licencias poéticas, las sinalefas y mi ingenuidad, por un poco de música, por el perdón de Ixtlasihual y algo de sexo blando. Me gustaría perturbar sus días como lo hizo el incendio de 1872 en Bostón, comer su ardor con acentos y sentir el error de sus besos en una lectura de manos quemadas.

En los 100.000 pasos en falso que di y los 1000 errores que cometí solo estaba intentando amar y hacer lo correcto por vivir. Detrás de mi sex-appeal esta la desilusión y la desesperanza jugando al tres en raya.  Todo lo bueno se acaba. Mi sex-appeal queda. La vida tiene esas cosas. No me gusta ser demasiado feliz, un término medio de escepticismo me ayuda a controlar mi vanidad. La vida es trágica, fascinante y divertida siendo un personaje de ida y vuelta. Yo siempre seré el mismo.

Escrito por Chicho Valentino el domingo de Resurrección de su Señor Jesucristo en la sala Ley Vygotski del URH

Una respuesta to “Resurrección de miradas”

  1. Anónimo Says:

    Bonito fin.


Comments are closed.

A %d blogueros les gusta esto: