Zuzumba

28 marzo 2014

Zuzumba. Reconozco que soy un actor limitado. No soy serio llorando. Soy más personaje, que ficción. Hacer de personaje guapo y perdedor me da más alas que vivir en una realidad fea de éxito. Ese don natural del sufrimiento y el perdón es mi pequeña belleza porque hoy mi felicidad no importa. Sólo me reinterpreto a mi mismo. Yo soy yo, cuatro vidas de gato, siete frentes abiertos, una cabeza caliente,  mi personaje, mis circunstancias y algo de ella. A veces soy un lobo vestido de mi en la noche, un aullido buscando la manada. Negarme es el camino, no tenerme piedad. Es peligroso apiadarse de un enemigo tan fuerte como yo. Gato o lobo.

Dice el poeta, que de nuestro amor, las raíces tornaron en hojas secas florecidas de tristeza. Hay días que uno debe ser la mejor versión de uno mismo porque el De cualquier manera el poeta es parte de mi anhelo y del recuerdo para seguir escribiendo. Y aunque los versos sobre la luna y las estrellas a la luz del día me parece más un cuento de amor que una prosa articulada en la realidad circundante, prefiero el tacto de la piel a la espera del perdón en la disolución de la atmósfera de este círculo interno.  El poeta sabe que ella hizo de él, una noche sin luna, una bocanada oscura de lobo, una promesa inalcanzable desde el fondo de la tierra y las voces interiores taparon el discurso de la razón. No deja de escribir el poeta por escribir. No deja de vivir por vivir. Y escribe porque tiene sangre que hierve con la temperatura de la vida.

A esta hora desde Atenas la mujer griega me regala besos con una boca llena de ojos tiernos. Ella es mi “jet lag” en el muro de mis lamentaciones. Me sigue y me mira cada vez más cerca. Pero mis ojos verdes a la vuelta del combate, con la cruz del diablo en el monte de las ánimas ya no son leyenda…  La otra, al otro lado del iceberg amaba imperfectamente, ha amado perfectamente, y amó indefinidamente. Ya todo fue pasado y a veces hay amores que es mejor dejar desarreglados.

La luna se muda de piel todos los días mientras Gabriela Mistral espera a Adolfo Suárez a las puertas del Congreso de los Diputados un 24 de marzo. Cortázar desde su limbo celestial cerrando los ojos, tendido en su memoria, apenas muerto con los labios abiertos donde remonta el río del olvido es árbol de temporada caduca. 

“Sentir es un cierto recibir”. Santo Tomás de Aquino.

Es propio del verso conservar al hombre íntegro y perfecto para el amor y esto es común a los poetas que usan la templanza como virtud. Y el poeta ha temblado de frío, de cólera, pasión, fiebre, miedo, exultante felicidad.  Y pregunta,  “¿En qué mar navegas, en que playa bella excitas tu cuerpo?. Quiero gozar de la oscuridad en ese baile de lanzas”. Entiende el poeta que no. Por eso, quizás, se ríe, mientras el mundo sigue su marcha hacia el abismo sabiendo que únicamente existe una única fórmula que nos salva del abandono, que impide la zozobra, que anula el olvido. Amar al cuadrado de la hipotenusa de él. El poeta “zuzumba” y rumia un ladrido seco, un aullido sostenido.

Tengo una calentura que baja desde mi cabeza a la punta del iceberg. Quién me quiera que se moje las pantorrillas.

“Mamatomba, serembe cuserembá…”  Jorge Guillen

Escrito en ✔ Clerkenwell – London – March 24, 2014 por Chicho Valentino

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