Hasta cuándo

20 marzo 2014
Soy la contraposición de mi ser, mi precipicio, mi carnalidad.

Mi pequeña reflexión aleja las voces interiores

Yo

Soy la contraposición de mi ser, mi precipicio, mi carnalidad. Se que esta locura de ti nunca llegará al fin de la razón. El mismo día que te encontré te perdí. Me convierto en poeta de tercera división sobreviviendo a mi mismo. Sé que no me esperas en la primavera, sé que soy capullo de verano, flor de otoño, fruto helado de invierno.  Mi alma no hace más que amarte en un silencio inerte y mis ojos te ven todos los días en la perceptible costa Atlántica. No sirve de nada desbordar palabras cada vez que mi boca muerde tu nombre. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. 

Tu

La medida justa del amor desnatado. La proporción para sentir la convivencia efectiva. Sin comerte el mundo. Que poco te une a mi, cuando sabes la verdad. Ni una chispa de duda se ataja con un aluvión de verdades. Tus apariciones son un escondite entre dos piernas, el esternón y el páncreas. Un baile en dos tiempos en una sala sin puertas ni salidas. Me dices adiós todos los días. ¿Hasta cuando?

El

Aquel hombre no creía en los poetas pero desde el primer al último verso, la golondrina le guiaba hacia el ser humano. Y si algún día el poeta decide volver al desierto de los abrazos, este sera la alterna de indios de vapor, fuego y humo. Y ahora el poeta se deja hacer lo que la vida hizo a los amantes y lentamente va entendiendo a los que hablan sobre la distancia.

Escrito en la sala Milton Erickson del URH por Chicho Valentino

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