Máscaras, guerra y ciclopes

15 marzo 2014
Soy el hombre tras la máscara, tras un antifaz, ocultándome tras el rostro que no soy, en un seudónimo de locura, en la noche perfecta.

Ciclope

Soy el hombre tras la máscara, tras un antifaz, ocultándome tras el rostro que no soy, en un seudónimo de locura, en la noche perfecta. Atrapado en el deseo del olvido y el anhelo de ella, entre el desarraigo, la búsqueda de la identidad y mi soledad debo mantener una auténtica política de las caricias.  Es necesario saltarse la burocracia del estado para implantar ideas artísticas como investigación de supervivencia. 

Los euroescépticos quieren dinamitar desde dentro el proyecto del amor.  En Melilla las concertinas no son pequeñas piezas musicales de Paco de Lucía, son alambres entremezclados con cuchillas en contra de inmigrantes. Ya estoy mayor para saltar la verja y regresar a Marruecos. Ahora mismo los mercados financieros toman café mientras las aguas fecales inundan el subsuelo de la city.  Y  mientras desde Kiev los diplomáticos están desmantelando los museos de la guerra fría y los están enviando a calentar la nueva trinchera de la guerra caliente en Sebastopol, en Jerusalén los ultraortodoxos protestan contra la mili obligatoria. 

A veces en la noche pienso, que el mejor sueño es el que no te hace rico por un momento o llega a ser pesadilla. Otras veces sueño con un gigante de un solo ojo en la frente que desciende al reino de Poseidón. No, no hay estadística que mueva la razón hacia el amor mientra mucha gente sonríe para ocultar su homosexualidadNo, no soy un hombre cuadriculado en el amor que  tenga la sensación de no estar a la altura de mis expectativas.  Y así, entre un increíble mar de voces ella acercó el agua a la posición ideal de romper la distancia entre dos almas y hoy soy ceniza de mis pensamientos más calientes.

Escrito en la sala URH Wilhelm Wundt

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