In memoriam de un mensaje de texto

2 marzo 2014

Movilidad

Borrador

In memoriam a la mujer que amo, esa que nombro como infinita, la que tiene la gracia maya en el pelo y la sal caribeña en el acento. A la que deseo … esa que me hace ser yo en el enojo o el enfado, la que saca de mis adentros pintorescos términos y voces. La que me hace sentir la redención de la catarsis.

In memoriam a la insolencia de un mensaje de texto que pareciendo trivial e inofensivo es una forma de comunicación fragmentaria que degrada la interacción interpersonal y que puede tener efectos profundos e imprevistos en la experiencia del humano que interactúa con él. In memoriam al duradero respeto que por omisión callé y nunca exteriorice mediante silencios por su tensa espera, sus apariciones y su desdén. In memoriam al improperio de los secretos, al juego inmerecido de los sentimientos, la razón y la ofensa.

In memoriam a la acción imposible de amarla, de reprimir la excitación de un momento romántico, de un regreso tramposo en el que un insulto hace su burdo papel. In memoriam al momento imbécil, alelado, bobo, estúpido y gilipollas, que hizo alarde de mi malicia, de una innata torpeza y limitación intelectual con el que actúe desagradablemente haciendo lo necesario.

In memoriam a la mujer que vadea el río de la vida con rectitud y elegancia. In memoriam a las palabras que hacen desembridar la perplejidad y pintan gráficamente sobre el texto la insolencia, el improperio, la injuria, el insulto u la ofensa. In memoriam en un mensaje de texto. Sabia lección de silencio.

“Señor, que por la intercesión de la Madre Concepción Oleza de Gual Torrella haz que el rastro de luz que dejé de maldad sobre el espíritu de la inocente, deslumbrándola durante un instante, sea fugaz como el del cometa que brilla un momento en la noche y ya no regresa jamás”.

Amén.

Escrito en la Sala URH Jacques Cousteau