Cuesta de enero

2 febrero 2014

Te amo

Empiezan a piar los pájaros en el jardín.  Un gato se estira en la tapia.  Se oyen ecos de perro perdiguero. Huele a café y pan tostado.

-¿De quién es esta luz que esta dentro de mi?

Oigo la mañana inmensa. No pude escribir versos anoche. Pienso que no la tengo. Siento que la perdí en la originalidad de los principios.  A veces, en la mañana, me invento desastres, viajes o besos para sentirme vivo. Para no preocuparme demasiado acerca de lo que la gente piensa sobre mi, soy capaz de inventarme un reino. Todo el aire es mio y sólo necesito mi respiración para sentirme bien. Se fue la luna de Neruda y mi corazón sigue enredado en sus salvajes cabellos dorados. 

Mudar el pensamiento al otro lado de la guerra. Debemos evitar que los ejércitos se conviertan en una “estructura hueca”, inservible cuando se la necesita. Tengo una tormenta de papel tiritando ante un mensaje de amor. Conflicto, sabotaje y guerra. Perseguirla tras sus mil movimientos y cien sonrisas. La guerra es necesaria pensarla desde el último conflicto para encaminar las estrategias hacia la solución ideada. 

Un hombre devastado por el silencio del aire no está impedido para amar. Estar delante de mi cadáver pone en jaque cualquier provocación. Estas perturbaciones, ecos mentales como gotas preseminales, me provocan delirio de ahogamiento, sudor frío y me dejan la garganta seca. Vivir solo me ha traído secuelas. Y mi vida sigue temblando en este naufragio de ella, entre la herrumbre de mis cefaleas y una boya de emergencia. Seguiré flotando con dificultad hacia el cabo y el fin.

¿Qué pasa con el amor, la ira, el miedo, la vida o la misericordia que tengo dentro? A veces pienso que si me estrujaran solo saldría polvo. No me gusta que los árboles estén como ausentes.

Escrito en la Sala Gustavo Pérez Puig del URH Madrid

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