Arena de reloj

26 diciembre 2013

Reloj

Siempre quise ser normal.  He intentado fingir lo contrario y sentir lo que los demás sienten pero ahora que lo siento deseo volver a mi ser. Despacio, sin cerebro, sin plan secreto ni colores, ni lejana oscuridad ni cráneo, ni amor. Sólo, caminando entre la fragilidad de mi paseo. En una elipsis nocturna como un cuerpo esquivo, perdido en un intermedio de circo. Entre la valentía y la estupidez, entre la cortesía y el olvido.

La noche existe para aprender a enfrentar el silencio y el vacío. Me asomo al precipicio de la luna y veo lo que soy, tiempo detenido, silencio y vacío. El alma en el cuerpo, un abrazo sincero, un beso de juguete, una estrella en el cielo, una noche sagrada. La amistad no se puede comprar. El hecho de comprarla cambiaría el significado de la relación.

Es necesario tener el coraje de vivir una vida fiel a mí mismo, no la vida que otros esperan de mí. Yo no soy malo. Ahora no me apetece sufrir. Estos escritos populistas no salvarán el culo de nadie y tengo que ir al fondo de la cuestión. Me miro gozoso en mi propia naturaleza de arena, de agua, de cardo. Camuflar mi verdad entre algo de locura viene bien para tener a la gente a cierta distancia.

La vida decide llevarme por ahí.

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