Ventosidad y asesinato

11 diciembre 2013

Caída

En mi precipicio existe un vacío buscado, un asesinato pensado, una cura de humildad, una soledad de reloj de tierra y humus. Soy un espasmo de dolor en mi existencia, sentencia esquiva en mi interior, una ventosidad incondicional frente a mi nariz.

Me relajo con respiración honda

Paro pensamiento negativo al gritar ¡ALTO!

“Estoy bien, todo está bien”

Doy validez a lo que siento.

Me paso por debajo de las piernas todas las frases de motivación y las convierto en un baile sin nombre. Algunas veces soy un libro abierto en la página 73 y otras un libro cerrado a tomo y lomo. Invento recuerdos felices. Ella llega cuando menos te lo esperas o cuando menos la imaginas, pero siempre llega y te ayuda a ser otro. Soy un enfermo al que le rebotan los mitos sexuales de la madurez.

Es extraño pensar desde aquí en el lago Urmía del Kurdistán con sus flamencos volar o recordar si ella tiene la voz de algodón de Pakistán o la mirada de madera seca de Brasil. ¿Cuál será la mejor forma de hacer un poema con el nudo de la corbata un domingo por la tarde en una cárcel, un hospital o un cementerio?

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