Reflejos cadavéricos

12 julio 2012

Perseguido por calaveras

Sin realidad, sin gozo, ni aurora.
Fui noche entera entre tus brazos.
Te tuve, te sostuve como abrazo de libro
como caminata a la fuente escondida.

Viví contigo una verdad. No llora
quien tiene que vivir tan duros lazos.
Era vivir, abrirse paso a hachazos
en tu selva de indolente flora.

Con brazos rotos y partido pecho,
abrirse paso como agua. Consumir
así mi vida, amor de mi deshecho.

Paso a paso, ver ya sucumbida
toda esperanza en el sendero estrecho;
cerrado trecho a la alberca
entre persecuciones cadavéricas.

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