C5H10O4 o artesanos de la estupidez

4 julio 2012

Estupidez C5H10O4
Estupidez C5H10O4

No creo en ese arte practicado en las mejores condiciones mundanas. Realmente, no puedo pasar hambre y vivir en las peores condiciones, no tener pintura ni pinceles. En mi nombre me sustento para acariciar un hilo de lealtad.  Ni la pasión me enardece ni mi talante vehemente propaga esta boñiga de mi “arte”. La idea debe ser disparada en el momento de la creación, no basta con amoldarla a la realidad emotiva, es necesario comtemporaneizarla en el momento agridulce de la espera, del latigazo sobre la mente. Desde la cobardía de mi rincón fantástico, agazapado en los parabienes de este conformismo estético. La decepción está presente en el ácido desoxirribonucleico de cada momento de color, de cada purga en soledad.

El arte actual es una estupidez en su 95%, y lo demás son milagros de desazón que proceden de las impertinencias de gente sencilla. Mis dibujos no están en venta, los regalo. Tener este poder compulsivo de mantener las recreaciones colgadas de estas paredes digitales me causa un onanismo salvaje.

No hay cuestión contemporánea que se basa en la virtud de la lentitud. A menudo echamos toda la urgencia por aparecer al instante en la red de redes.  Y convertirnos en seres olvidados a toda velocidad. La lentitud va en contra de todas nuestras urgencias y requisitos web: es una resistencia al mandato de lo instantáneo. La retaguardia y el retardo a menudo tiene la ventaja para respirar viendo cualquier nube pasar.  Como arte efímero de Dios.

¿Y los artistas ahora? Viven del marketing que promueven cuatro galerías. El arte actual es de esa estupidez mayúscula. Y si no me creen, dense una vuelta por Alemania.

Algunos ejemplo de arte-sanos de la estupidez:   1    2    3    4

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