Marca ACME

16 agosto 2011

PIC_1952

A veces creo ser una película en technicolor de la Warner Bros para la televisión.

Preparar el lazo para dejarlo caer en el momento preciso y no conseguir nada más que polvo sobre el esfuerzo baldío. Intentar proyectarse con la velocidad de la reacción sin el mayor pensamiento de una línea recta, cuando el mundo es redondo. No mirar más que la luz del encuentro y deformarse entre las sombras con un simple catarro de verano resguardándose en el horizonte.

Creer que cualquier buena técnica, herramienta o logística puede ser la solución para atrapar en este presente todas las horas y días de desencuentros. Repeinarse, mirar, pensar, tocarse la cabeza ideando certezas equivocadas.

Crear espejismos que se sostienen solos. Apoyarse en ellos con fuerza y vigor para desplomarse girando con ellos, hacia una vía muerta.

Y que decir de la amalgama de gasto innecesario de dinero, tiempo y recursos intelectuales para volver a la terapia de la sala blanca. Todos los cebos son la mentira para idear egoísmos que explotan en las narices de mi yo cazador.

Todo rebota sobre los conductos craneales, y de la misma forma que se aleja, vuelve con más fuerza a golpear repetidamente como martillo pilón, las imperfecciones de mi cabeza.

Y cuando crees que tienes todo resuelto, que las certezas son razones, cuando la vida es perfecta dentro de su lógica, ruedas como “bumeran” hacia tí, hacia el ahogo serpenteante de vivir al borde de la cascada donde la corriente te llevará hacia mar.

Y todo vuelve a empezar.

Doctor, no quiero ser “coyote” detrás del correcaminos. No quiero ser una obsesión detrás de algo que núnca será mio.

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