Hombres, barcos y mar

6 febrero 2011

Trazando coordenadas

Aquella escultura de números inventados en una cuenta atrás me impulsó un dulce movimiento pendular sobre el hielo humeante de mi barco. El agua a borbotones se esparcía quemando el casco. La bruma congelaba nuestro triángulo de amor seco. Los hilos de aquel vapor sobre mis manos, sobre mi cuerpo, perneaban una y otra vez mi mirada lejana en ultramar. Aquel experimento como humo de cigarro se esparcía por la eslora, la caña y el verde pintado del “Imoca”. El vaivén de mis recuerdos sobre la proa me blandía en la lejanía de un swing.

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