Limosna para un hombre con una pierna de madera

13 agosto 2009

Aquel hombre siempre estaba allí.
Muchos días a tempranas horas entraba en la calle.
Su espera era su trabajo
su trabajo su espera.
Y la vida la pasaba viva
viendo pasar la calle.
De poco en poco en cada minuto de bronce
en el cazo recogía el fruto de su trabajo.
De su espera con cada minuto de madera
calmado, experto en paciencia, humilde en la permanencia
trabajaba aquel hombre en el otro lado.

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