Océanos de fuego reprimidos

15 julio 2009

No tengas miedo amigo. Tú sabes que el monstruo más grande para el escritor es el propio hacedor. Aparta por un momento a “ese” y dile que vuelva cuando termines de redactar. Dáselo a otro mamífero y que lo meta a dos millas en el fondo de la mar para ver que nivel de permeabilidad tienen la historia. Apuntala con boyas en la mar tu trabajo y visítalo regularmente para mirar como crece o como muere. Dale aire y vuelve a sumergirlo a una presión hiperbática constante. Traduce alguna imagen a instantánea y métela en el bolsillo de tu americana.
Venga, ánimo para Mauricio y un abrazo entre las palabras de tus escritos.

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