Reverberación

28 junio 2015

Reverberación

Una cuchara de sopa caliente
abre la conciencia profunda
en esta deslumbrante
suposición de playa y navío.

Este magnético circulo
de sal y pescado
reconstruye el día,
en rachas de viento y oleaje.

Escrito en la mente de Chicho Valentino desde una isla de la Toscana el día que el BCE mantiene la liquidez de emergencia a los bancos griegos.


Memorias entre pitos y copas

30 mayo 2015
Cayetana Fitz-James Stuart y Chicho Valentino de Ringholm Lezcano en un retrato inédito de José Vela Zanetti. San Sebastian 1997

Cayetana Fitz-James Stuart y Chicho Valentino de Ringholm Lezcano en un retrato inédito de José Vela Zanetti.
San Sebastian 1997

En 1993 viajaba con la duquesa en el Lusitania camino de hierro a Lisboa. En aquel entonces el maestro Vela Zanetti iba a Portugal a un encuentro de muralistas de México y República Dominicana. Tuve la oportunidad de presentarlos llegando a Valencia de Alcántara, y de aquel encuentro surgió años más tarde esta maravillosa obra.

Con ella siempre pensé que amar era un sentimiento muy fácil de manifestar.  Entregándonos a ese hermoso sentimiento, fue la dirección correcta del respeto donde todo fueron miradas cómplices y risas. Nuestro amor nunca dolió en las noches solitarias y frías o en fechas especiales. Siempre supe que nunca sería suya, porque ella estaba entregada al viento.

_Cayetana: Chicho, Picasso me ofreció en mi juventud posar desnuda para su pincel. Le dije no. Pero este Vela Zanetti es de esos castellanos silenciosos a los que lees “Poemas del Alma” de José María Pemán y no se inmutan. Retratémonos.

Escrito en la Sala URH Stefan Koelsch Madrid, mayo 2015, el día en que hubo monumental pitada al himno de España en el Camp Nou y la ley de Messi dio al Barcelona su 27ª Copa del Rey tras derrotar al Athletic.


En el museo, la vida se viste de conciencia y cuadros

21 mayo 2015

Vivir en el Ritz al amparo de Velázquez y Picasso, es participar de la historia y el firmamento de Madrid. La moda debe proponer creaciones buenas para la calle y todo tipo de colas, incluida la del Prado. Ser efímero en este mundo de miradas, esperas, moda y ostracismo es una victoria.

«Sala de las Meninas», Museo del Prado, Madrid, mayo 2015
( Mejor mes para realizar una visita al Museo del Padro es enero)

Tras el lujoso escaparate del museo se esconden japoneses, italianos, franceses o estadounidenses vestidos a rayas y cuadros con fulares, camisas y hasta las prendas más íntimas.

Tallarse de madera como liturgia, mito y creación en un ejercicio de esbozo, figurín y pintura. Competir en miradas en un museo no es cosa fácil. Podemos reunir las claves del retrato de corte perfecto, porque una de las bases sobre la que se sustenta la obra es la profundidad eternamente permanente y la atemporalidad intrinseca sobre el devenir de la historia. Nunca se llega a la perfección cuando todo se mueve hacia lo exquisito. Y es por eso por lo que hay que cuidar las formas en el vestir en la visita al museo. Como visitante frecuente nunca visto como la obra. Vestir de un tono ocre u ocráceo es la forma más adecuada para empastarse en el ambiente museístico.

Autorretratarse con el guardadamas, el albacea, el liliputiense, la enana y las meninas es la independencia, el espejismo al que no quiero renunciar. Todo lo que he ideado se ha basado en mi decisión autónoma, a veces incluso arriesgada y temeraria de ponerme delante del marco para intimar con la Infanta.

La conciencia se despliega como un universo en mi mente y obligado por las circunstancias lucho contra el peligro del ensimismamiento. En la sala, los personajes y los recuerdos me acechan escondidos en sombras gritando su nombre. Buscando las voces me persiguen ansiedades en forma de amor postraumático delante del cuadro. Mi fragilidad alrededor del cuadro.

_Chicho Valentino: ¿Qué hago con ese amor que no encuentra sus palabras, su ayuda, su presencia como regalo, ese tiempo embriagado de bailes y caricias como lluvia y granizo para el alma?.

_Infanta Margarita: Chicho, toma el búcaro de arcilla y mastica e ingiere la pócima de la conciencia.

Escrito en la «Sala de las Meninas», Museo del Prado. Madrid, mayo 2015 el día en que los enfrentamientos estallan en Burundi tras el golpe de Estado.


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