Historia de Chicho Valentino

6 de abril de 1968: en Londres, la cantante española Massiel gana el Festival de la Canción de Eurovisión con el tema La, la, la. Nace Chicho Valentino de Ringholm Lezcano en el UCL Institute of Child Health de Londres.

Desde pequeño ha pasado por innumerables “albergues” especializados. Actualmente se encuentra en la Unidad de Rehabilitación Hospitalaria (U.R.H.), inscrito como “Transeúnte CV8″ en régimen de 2º grado después de su primera deshabilitación en facebook.

Su papá “Ringholm” fue directivo del banco sueco Nordea el cual sufrió el mayor atraco por Internet de la historia, al haber conseguido los ciberladrones sustraer unos 880.000 euros de sus fondos. Chicho y su padre aún están en proceso de investigación. Su madre, Maite, vasca de nacimiento trabaja en la embajada de Suecia en Madrid impartiendo clase de Euskera al Vicecónsul. Chicho cree que tiene un hermanastro superdotado “Xerri” que tras licenciarse en aeronáutica trabaja en la agencia de satélites Hispasat.

Chicho es un hombre hecho a sí mismo. Consiguió tener una empresa de “catering VIP” con 7 delegaciones y más de 70 empleados. En 1992 consiguio la concesión de la QCNS CRUISE & TRENES para dar servicio de catering  en trenes de lujo.  Hoy tiene una deuda de 1.246.980 € con un banco.

El gran golpe que le dio el toro Roberto al empitonarle en el primer encierro de los “San Fermines 2008″ le dejó afectado de la amígdala. Lady Laura, su mujer, le abandonó por una asistente de vuelo de Air Canadá. El equipo de doctores del centro está trabajando en su “Amígdala”. El 7 de julio de 2009 ha cumplido un año de tratamiento en las  “Teleterapias en Red”.

Chicho vive como humano de carne y hueso domesticado entre las teleterapias del Dr. Shepard, Roberto, “el toro”, sus amigos de facebook y el desamor de Lady Laura. Su realidad está confundida. Quiere tener una vaca y bregar con ella por el patio del internado.

Una respuesta para “Historia de Chicho Valentino”

  1. Alejandro Cifuentes Lucic Dijo:

    La llamada que he recibido de ultramar –no de ultratumba- ha marcado en mi experiencia, un antes y un después de la amistad, y me ha provocado una dicha en el ánimo, un despertar, un remezón que me ha durado todo el día… Escuchar la voz de Chicho al otro lado del auricular, diciendo “Al fin podemos hablar” ha sido uno de los dulces momentos de este siglo… Y conversar sobre proyectos, del toro <>, de la eficiencia de traveldog, de los afectos fuera del ciberespacio, ha sido equivalente a un kilotón de buenaventuraza… Gracias, Chicho por salirte de la realidad y transitar hacia este lado del cosmos… Un abrazo espacial, sí espacial (te lo copié)!!!


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