Resurrección de miradas

20 abril 2014

Miradas en el camino

Borrador 3

He pecado contra el decoro y eso me hace sentirme vil. Dios resucitó en mi y yo demuestro la gratitud por los amigos, pero con ella mi vida es como el diluvio universal. Ella inunda mi mundo por inducción, instigación y persuasión. A veces me despierto en la noche gritando su nombre. Resucitar no es nada del otro mundo cuando me gustan todas las miradas que recuerdo de ella, cuando muchos días me las pongo en los pies y me voy a caminar. Sin sus ojos, sin su voz, ni su consuelo ella riega de lluvia inocente mi corazón, me guía por los anchos valles del amor y yo ilumino su camino.  Solo escribo para apagar ese fuego que me regaló en el primer mordisco.

De ella no espero el lujo de un cuarzo blanco, ni agua de mar, ni eclipse lunar. A veces pienso que ella se enfrenta al amor como si fuera una hoja de Excel, no como una valla o un lienzo en blanco en el que poder ver los campos misteriosos donde destruí su amor por mi como un kamikaze. Necesito frenar este espíritu rosa de mi vida. La vida es dura y conviene mirarla en su conjunto.

Cuando eres generoso desde el valor de las heridas curadas la vida te compensa. Y aquí radica la intención de crear sin límites, abrir sistemas de pensamiento y generar recurso para llegar al centro del “soy”.  Elegir quien soy es el verdadero viaje.

!Ojalá pudiera olvidar lo que he sido, o no recordar lo que ahora debo ser!”  Ricardo II,  Shakespeare 

Somos afluentes de cepas y palabras.  Nuestras raíces, muy en el fondo, comparten el mismo magma nuclear, y los volcanes nos arrojan las mismas cenizas. Le mande mil mensajes de

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En las praderas de Chasquivil

7 abril 2014
En las praderas de Chasquivil en Tucumán, la verdad tiene el precio de cobrarse en sonrisas y pagarse matando ilusiones. En los largos periodos de trabajo, terminamos por entendernos con largas y sostenidas miradas de rumiante. La variedad genética del ganado bovino criollo argentino, aislado geográficamente en estas praderas, es un hecho sin precedentes que tenemos que controlar. Este ADN de hombres y animales es un amor extraño entre el tiempo, el espacio y el trabajo.

Pedro Karif, Lamberto Gónzalez y Chicho Valentino en Chasquivil

En las praderas de Chasquivil en Tucumán, la verdad tiene el precio de cobrarse en sonrisas y pagarse matando ilusiones. En los largos periodos de trabajo, terminamos por entendernos con largas y sostenidas miradas de rumiante. La variedad genética del ganado bovino criollo argentino, aislado geográficamente en estas praderas, es un hecho sin precedentes que tenemos que controlar. Este ADN de hombres y animales es un amor extraño entre el tiempo, el espacio y el trabajo.

Y hasta las espuelas dicen que canturrean cerca del Siambón, entre dulces y arándanos. Fernando Prats

El animal puede recorrer 76,6 km, pararse fuera de la manada y balar sin sentido su canción.  Pero falto al amor cuando intento complacer al animal. Me traiciono al fustigarlo para que trabaje como yo quiero. Desde la cabalgadura es una delicia mirar a los animales cruzar la quebrada del río La Hoyada mientras te haces el loco acariciando la barba a la severidad, la tristeza, la melancolía y la estupidez en esos largos períodos de gritos, silbidos y soledad.

En estos espacios de tránsito, donde la amistad se riega con una “Quilmes” de felicidad, somos las mil piezas de un puzzle que amalgama memorias y amores escuchando el murmullo inquieto de los pastos. Tanta pradera, tanto tiempo hacen de nosotros hombres con tierra en el corazón. Aquí no luchas por una mujer que no viene a cuento, todo lo bello y lo peor pasó. Aquí no soy una urgencia en su anhelo. Aquí la luna es luz, no la pretensión de recitar poesía a un animal.

Sin poesía la luna solo es luna. Francisca Pulgar

En la circulación de estos vientos húmedos es inevitable el olor de tipas, laureles, orquídeas, bromélias y claveles que recuerda el destino de un amor contrariado sin luz de luna.  Ella, en aquellas noches de besos, decía que la lluvia combinaba perfectamente con nuestro amor. Ahora es inútil olvidar aquella oscuridad llena de besos. Ahora sin ella no hay clemencia en mi dolor. Ahora tengo tiempo para mirar el cielo e inventar una nueva historia a esa estrella que amé en la vida y que brilla y viene clareando en la esperanza, en el milagro de una fiesta de vino y baile.


Zuzumba

28 marzo 2014

Zuzumba. Reconozco que soy un actor limitado. No soy serio llorando. Soy más personaje, que ficción. Hacer de personaje guapo y perdedor me da más alas que vivir en una realidad fea de éxito. Ese don natural del sufrimiento y el perdón es mi pequeña belleza porque hoy mi felicidad no importa. Sólo me reinterpreto a mi mismo. Yo soy yo, cuatro vidas de gato, siete frentes abiertos, una cabeza caliente,  mi personaje, mis circunstancias, y algo de ella. A veces soy un lobo vestido de mi en la noche, un aullido buscando la manada. Negarme es el camino, no tenerme piedad. Es peligroso apiadarse de un enemigo tan fuerte como yo. Gato o lobo.

Dice el poeta, que de nuestro amor, las raíces tornaron en hojas secas florecidas de tristeza. Hay días que uno debe ser la mejor versión de uno mismo porque el De cualquier manera el poeta es parte de mi anhelo y del recuerdo para seguir escribiendo. Y aunque los versos sobre la luna y las estrellas a la luz del día me parece más un cuento de amor que una prosa articulada en la realidad circundante, prefiero el tacto de la piel a la espera del perdón en la disolución de la atmósfera de este círculo interno.  El poeta sabe que ella hizo de él, una noche sin luna, una bocanada oscura de lobo, una promesa inalcanzable desde el fondo de la tierra y las voces interiores taparon el discurso de la razón. No deja de escribir el poeta por escribir. No deja de vivir por vivir. Y escribe porque tiene sangre que hierve con la temperatura de la vida.

A esta hora desde Atenas la mujer griega me regala besos con una boca llena de ojos tiernos. Ella es mi “jet lag” en el muro de mis lamentaciones. Me sigue y me mira cada vez más cerca. Pero mis ojos verdes a la vuelta del combate, con la cruz del diablo en el monte de las ánimas ya no son leyenda…  La otra, al otro lado del iceberg amaba imperfectamente, ha amado perfectamente, y amó indefinidamente. Ya todo fue pasado y a veces hay amores que es mejor dejar desarreglados.

La luna se muda de piel todos los días mientras Gabriela Mistral espera a Adolfo Suárez a las puertas del Congreso de los Diputados un 24 de marzo. Cortázar desde su limbo celestial cerrando los ojos, tendido en su memoria, apenas muerto con los labios abiertos donde remonta el río del olvido es árbol de temporada caduca. 

“Sentir es un cierto recibir”. Santo Tomás de Aquino.

Es propio del verso conservar al hombre íntegro y perfecto para el amor y esto es común a los poetas que usan la templanza como virtud. Y el poeta ha temblado de frío, de cólera, pasión, fiebre, miedo, exultante felicidad.  Y pregunta,  “¿En qué mar navegas, en que playa bella excitas tu cuerpo?. Quiero gozar de la oscuridad en ese baile de lanzas”. Entiende el poeta que no. Por eso, quizás, se ríe, mientras el mundo sigue su marcha hacia el abismo sabiendo que únicamente existe una única fórmula que nos salva del abandono, que impide la zozobra, que anula el olvido. Amar al cuadrado de la hipotenusa de él. El poeta “zuzumba” y rumia un ladrido seco, un aullido sostenido.

Tengo una calentura que baja desde mi cabeza a la punta del iceberg. Quién me quiera que se moje las pantorrillas.

“Mamatomba, serembe cuserembá…”  Jorge Guillen

✔ Clerkenwell – London – March 24, 2014


Hasta cuándo

20 marzo 2014
Soy la contraposición de mi ser, mi precipicio, mi carnalidad.

Mi pequeña reflexión aleja las voces interiores

Yo

Soy la contraposición de mi ser, mi precipicio, mi carnalidad. Se que esta locura de ti nunca llegará al fin de la razón. El mismo día que te encontré te perdí. Me convierto en poeta de tercera división sobreviviendo a mi mismo. Sé que no me esperas en la primavera, sé que soy capullo de verano, flor de otoño, fruto helado de invierno.  Mi alma no hace más que amarte en un silencio inerte y mis ojos te ven todos los días en la perceptible costa Atlántica. No sirve de nada desbordar palabras cada vez que mi boca muerde tu nombre. Mi corazón espera también, hacia la luz y hacia la vida, otro milagro de la primavera. 

Tu

La medida justa del amor desnatado. La proporción para sentir la convivencia efectiva. Sin comerte el mundo. Que poco te une a mi, cuando sabes la verdad. Ni una chispa de duda se ataja con un aluvión de verdades. Tus apariciones son un escondite entre dos piernas, el esternón y el páncreas. Un baile en dos tiempos en una sala sin puertas ni salidas. Me dices adiós todos los días. ¿Hasta cuando?

El

Aquel hombre no creía en los poetas pero desde el primer al último verso, la golondrina le guiaba hacia el ser humano. Y si algún día el poeta decide volver al desierto de los abrazos, este sera la alterna de indios de vapor, fuego y humo. Y ahora el poeta se deja hacer lo que la vida hizo a los amantes y lentamente va entendiendo a los que hablan sobre la distancia.


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